Hoy he despertado
con un vacio en la garganta,
he caminado bajo el sereno
y mi corazón ya estaba frío;
frotando mis manos
una contra la otra
he recordado esa madrugada
bajo el techo de tejas,
las gotas de agua en mi cerebro,
tu calor a mi lado
y yo en un rincón acurrucada.
Eso me llenó
aunque en el frío me revolqué
aunque en el miedo me acosté
y en las sabanas una mancha ha quedado.
Hoy, después de recordar que me he cansado,
que mi vida he desperdiciado
y mi corazón he lacerado;
quiebro en llanto.
Este dolor hermoso y persistente
se traga poco a poco la esperanza
y el tiempo oculta mis ansias de vivir
Y ahora tú,
¿Qué puedes decir?
Si lo único que no has hecho en esta vida es hablarme
Hoy te pido que
de tu alma corrompida
desprendas la verdad
y me digas que no me amas
que todo este tiempo
he dormido con una piedra
y le he entregado mi alma al lodo.
Pero por favor
dime suave al oído
que me he equivocado,
que he dormido con mi vida entera
y le he entregado mi alma a la tierra
y que mi amor es la cura
a tu inevitable locura.

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