Ella que solía ser tan real,
la que nos unió un par de veces,
la que nos hizo tener miedo ayer,
y quien empezó como una simple broma.
Ella, quien no tiene nombre
quien no tiene un cuerpo
pero tenía un rostro.
Ella, el amor encarnado
la fragancia de la paz
y la suavidad del agua
como una sencilla ráfaga de viento.
Ella, los ojos que me matan
y la sonrisa que te alegra;
ella, el llanto que nos agobia
y la comisura de nuestro amor.
Ella hoy no existe
y he perdido la esperanza de que crezca,
ella hoy no tiene rostro
ni siquiera puedo recordarla,
aquella sensación de pasión se fue
junto con tus cosas.
Ella murió el día que te fuiste
y ahora no tengo por quien luchar,
la deje morir,
entre el agua la deje ir,
entre sangre y lagrima
se esfumo mi amor
y la esperanza que tenía.
Ella era lo único por quien yo moriría,
y es que ni por ti he muerto.
Por ella este trago de hiel
sería el más delicado de los vinos;
este momento de pesadumbre
sería el más sublime de todos.
Pero dejaste que se fuera
mi hermoso ángel se ha ido
y con ella mis esperanzas.
Ella, quien podía ocupar tu lugar,
quien te relegaría,
te degradaría;
la única persona a la que podría amar más que a ti,
ella
ha muerto.

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